miércoles, 30 de diciembre de 2009

Por un 2010 bien hablado (y mejor escrito)

Como diría el bueno de Don* Antonio, "me suda la polla tres cojones" si se escribe puyazo o pullazo. Bueno, no exactamente; me afecta, importa e interesa, pero va a ser que estoy algo desganado, vaguete, si quieren, y no me apetece ahora ponerme con mis magisterios de jubilado. Sé que prometí ponerme con esa cuestión, pero me van a permitir Vds. un poco de solaz navideño.

Pero no quería pasar por alto la oportunidad de desearles un próspero y feliz año 2010, con el ojo siempre avizor en la corrección de nuestro querido español, amenazado por varios frentes, entre los que se encuentra la indiferencia, la estupidez innata y el despiste generalizado. Es misión de todos velar por nuestra hermosa lengua castellana.

Les agradezco también el apoyo y la atención que, con sus comentarios y palabras de aliento, han brindado a este humilde blog de neófito tecnológico, que el año venidero promete seguir dando guerra.

Que ustedes lo pasen bien.
Buen año,

Mario

jueves, 17 de diciembre de 2009

Los editoriales

El post de hoy viene motivado por dos razones. Por el sano espoleo que sobre mi persona ha llevado a cabo Don* Antonio (Martín Ortiz) y por sugerencia de mi sobrino, que anda más o menos metido en asuntos periodísticos. Vuelvo a la palestra para dejar constancia de que aún no estoy como el bueno de Ivan Illich (soberbio relato el del Tolstoi), para dar gusto a *Don Antonio y para tranquilizar, pues, a mi sobrino, que cuando se le mete algo entre ceja y ceja no para, no ceja, hasta conseguirlo.

Me viene dando, mi sobrino, la murga con los editoriales. Que son los, y jamás las. Los editoriales y no las editoriales. Se ha hablado últimamente de los editoriales: aquel editorial conjunto de los diarios catalanes y otro, más reciente, desde una cama de hospital, de ese tipejo que dice llamarse periodista y que responde al nombre de Hermann Tertsch (por cierto que me he indignado hasta el sofoco por la de veces que he leído mal el apellido de este señorito en la prensa. Coño, si saben que es complicado, ¡redoblen la atención!).

Me dice mi sobrino que, a veces, oye a colegas suyos, ¡periodistas!, decir las editoriales, en vez de, como todo el mundo sabe, los editoriales. Oye, que quizá están hablando de Planeta y Siruela, pero me da que no. Otro síntoma de la falta de amor y cuidado por nuestro idioma, otro síntoma de que tratamos a nuestra Lengua, la española, peor a que nuestra suegra, q.e.p.d., en mi caso.

Buenas tardes,
Mario

martes, 10 de noviembre de 2009

Atenuantes y agravantes

Estos medios de (in)comunicación de masas van a acabar conmigo. Escucho unas informaciones sobre no sé qué crimen en Pamplona. Hablan de los atenuantes, cuando todo el mundo sabe que son las (circunstancias) atenuantes las que hacen que se rebaje una pena. Lo mismo sucede con las (circunstancias) agravantes, que aumentan el castigo penal al malhechor. Es las y no los.

Buenas (por decir algo) noches,
Mario

sábado, 7 de noviembre de 2009

Efectivos

Estoy harto de escuchar como los medios de (in)comunicación de masas repiten y repiten aquello de "se han enviado diez mil efectivos a Afganistán". Mire usted, estúpido, será "se ha enviado un efectivo de diez mil soldados a Afganistán".

Hay gente que no aprende nunca.

Buenas tardes,
Mario

lunes, 5 de octubre de 2009

Otrosí, empero

Les confesaré que no leo a diario la prensa. Me interesan cada vez menos esos asuntos mundanos. “¿Dónde está la sabiduría que perdimos al adquirir nuestros conocimientos? ¿Dónde el conocimiento perdido frente a tanta información?”, decía el poeta Thomas S. Eliot. Demasiada información y poco tiempo para vivir, así que al carajo con tanto periódico y tanto articulista tostón.

Otra veces, en cambio, acudimos a la palabra impresa como drogadictos a sus dosis. Mi sobrino me suele traer El País y, a veces, Público, y yo no le afeo la conducta. A periódico regalado no le mires el dentado.
Tengo la manía de empezar los periódicos por la última página, como para acometer las dosis de realidad y fatalismos poco a poco. Por esa razón leí una columna de doña Rosa Montero, tan habitual ella a hablar de los derechos del toro bravo, de las focas y el tráfico de sus pobres pieles que, sinceramente, son asuntos que me traen poco menos que al pairo.

Leí la columna, esta columna, y me encontré con una palabra que, cual pipa mala en bolsa contenedora de las mismas, invadió de un sabor amargo todo su textito. Estoy hablando de otrosí.

Mis entendederas no llegan tan lejos como para intuir las causas que llevaron a esta buena señora a usar un término tan desfasado, pomposo, flatulento y propio del lenguaje jurídico en una columna periodística. Me recuerda al odioso empero, que no quiere decir sino sin embargo, y que algunos plumillas e incluso traductores (recuerdo una muy mala traducción de La metamorfosis plagada de emperos) se avienen a usarlas con alegría, como si fueran más cultos o mejores personas.

Amiga Rosa Montero y compañía, no se esfuercen ustedes en emplear palabras que nadie usa. Hacen el ridículo y parecen escritores en formol. Otrosí, nadie les entiende y en el metro o en la cafetería de la esquina no tenemos el DRAE a mano. Empero, le pueden preguntar al camarero, pero es probable que en lugar de una respuesta les propine un guantazo. Y bien merecido.

Buenas tardes,
Mario

viernes, 18 de septiembre de 2009

Jesuita

Hoy estoy de enhorabuena, he superado el umbral de los 4.000 lectores. No es que a mí me importe, pero me dice mi sobrino que no está mal, y yo todo lo que dice mi sobrino lo escucho y acato sin rechistar.

He ojeado (y hojeado) las páginas de El Cultural de El Mundo, que es lo mejor que sale de esa siniestra factoría mediática que lidera Pedro J. Ramírez, y he leído esa Primera Palabra que cada viernes escribe don Luis María Anson (que no Ansón, al ser, por lo visto, un apellido anglosajón). El respetable académico de la Lengua ha caído en un error frecuente, pero no por ello menos perdonable. Y reproduzco:

"El genio literario no suele desarrollarse en los albañales de la perfección formal sino en la provocación y en la fractura, en la huída de lo convencional...".

Los lectores mejor dotados ya habrán colegido que el error está en la palabra huida, que bajo ningún concepto hay que acentuar. A pesar de ser hiatos, las palabras con ui serán consideradas diptongos, razón por la cual no llevarán tilde y no se hable más. Como ya aprendimos en su día, ni

jesuita
beduino
huida

y otras palabras que no se me ocurren llevarán tilde jamás.

Buenas tardes,
Mario

PD: Y mucho menos llevará tilde Luis, que es un diptongo como una catedral, pero a veces uno llega a ver de todo.

jueves, 10 de septiembre de 2009

La cartera y otros oficios

Sin que sirva de precedente, recojo la pregunta de Don* Antonio y no le respondo en el formulario destinado a los comentarios, sino que elevo su duda a la categoría de post. Que no se me queje.

Me preguntaba el amigo Don* Antonio sobre el uso del género en los sustantivos que usamos para denominar las profesiones y oficios. Que si médico o médica, que si juez o jueza, que si bombero o bombera.

Pues mire usted, como diría un político de derecha (o derechas, que ya le veo venir, Don* Antonio), ante esto yo lo que aplicaría sería el sentido común, que es eso a lo que aluden a menudo los políticos de derecha, o derechas, sin aplicarse mucho el cuento, y no entremos en política que mi sobrino me lo tiene prohibido.

Resulta que esta mañana han llamado al timbre y he oído una voz nada masculina que decía: "El cartero". Y me he acordado entonces de la consulta de Don* Antonio. Ya con mis aseos matutinos me he puesto a darle vueltas al asunto, sin llegar a conclusión concluyente, valga la redundancia, alguna.

Sentido común, amigos, método éste que no se puede aplicar a la ligera, pero que en este delicado caso opino que es el más sensato. Porque estarán conmigo en que decir "hola, soy la cartera", será, si quieren, más políticamente correcto, pero la cosa daría para chiste del genial Gómez de la Serna, cuando menos.

Ingeniera no me suena mal, pero música, desde luego, no queda bien. Arquitecta no me convence, pero jueza sí. Médica tampoco me gusta, pero ginecóloga sí. Como ven, es un tema que no acepta corsés normativos, si bien la RAE acepta esa femenización de términos como juez o ingeniero.

A ningún periodista masculino se le ocurriría llamarse periodisto, ni se siente menos hombre por eso, si bien recuerdo que el cambio de modista a modisto fue paulatino hace décadas y al final nos acostumbramos a esa voz. Pero estarán conmigo en que ir al dentisto puede resultar ridículo de todo punto, amén de caro e incómodo.

En otras palabras, escriban ustedes estas profesiones y oficios como les plazca.

Buenas noches,
Mario

viernes, 4 de septiembre de 2009

¿Biznieto o bisnieto?

Por desgracia, nunca tuve hijos, por lo que tampoco tuve nietos, así que jamás tendré bisnietos. Palabra ésta que a veces he escuchado pronunciar con zeta, acaso por imitación del nobiliario término vizconde.

Reconozco que quizá alguna vez, cuando uno baja la guardia y es que no se puede ser centinela del lenguaje a jornada completa, también habré pronunciado mal la palabra, habiendo dicho biznieto o biznieta. Mal.

Aunque no divulge como nos gustaría el fruto de su trabajo, la RAE sigue sirviendo, al menos para fijar esos términos que se trastabillan por la duda. Es cierto que 'biznieto' aparece, pero nos remite a 'bisnieto', que es la correcta:

bisnieto, ta.
(De bis- y nieto).1. m. y f.
Respecto de una persona, hijo o hija de su nieto o de su nieta.

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ME EQUIVOQUÉ: LO CORRECTO ES BIZNIETO, CON ZETA.

sábado, 29 de agosto de 2009

Giros

Espoleado por el amigo Don* Antonio, vuelvo a las andadas. Quizá haya sido también la indignación necesaria para quitarse uno las perezas y volver al teclado. Esto he escuchado en un informativo de Telemadrid, esa televisión, sobre las decisiones de Zapatero de subir impuestos.

"Zapatero da un giro de 360 grados a su política fiscal".

Todos, que hemos ido al colegio, entendemos que si uno da un giro de 360 grados se queda lo que viene siendo (permítamente el coloquialismo), igual.

Giros de 180 grados, periodistas de Telemadrid, por favor.

*PS: Don Antonio prefiere el uso de la mayúscula para la fórmula de cortesía 'don', pero no olvidemos que se debe escribir con minúscula: "Hola, don Andrés, ¿qué quiere tomar?".

miércoles, 12 de agosto de 2009

El puntico

A menudo uno observa, perplejo, placas conmemorativas forjadas en hierro y cargadas de solemnidad y altos cargos, que dan cuenta de tal inauguración, con la presencia de tales importantes señores, que tuvo lugar tal día de tal año. Pues bien, es frecuente encontrar tal año mal escrito, es decir, con el puntico de marras.

El 9 de septiembre de 2.004, SS. MM. los Reyes inauguraron este cortijo...

Lo correcto es 'El 9 de septiembre de 2004, SS. MM. los Reyes inauguraron este cortijo...', ya que los años son números ordinales y no cardinales. No hablamos de kilos de patatas, sino del orden en que archivamos el paso (y peso) de la Historia.

Buenos días,
Mario

PS: Recuerdo una de esas placas, o algo parecido, en Ciudad Real, cerca del Mercado de Abastos. Son exactamente unas grandes macetas diseñadas por algún arquitecto lumbrera, que muestran con ridículo orgullo su fecha de construcción, con tan lacerante puntico.

domingo, 2 de agosto de 2009

Digresión

Leo un comentario de un escritor, más o menos aficionado, pero hombre de letras, no diré su nombre por respeto, aunque es como el de un famoso futbolista, la siguiente frase: "Te quedas con las ganas de conocer la "historía" que transcurre en el Congo ¿disgresiones de Nabokov?".

Que un aficionado a la literatura, que presume de leer a Nabokov, se permita un patinazo de semejante cariz, le hierve la sangre a uno, y la tensión de uno no está para tarambambanes, o como se diga.

Digresión, digresión, digresión.

digresión.
(Del lat. digressĭo, -ōnis).
1. f. Efecto de romper el hilo del discurso y de hablar en él de cosas que no tengan conexión o íntimo enlace con aquello de que se está tratando.

La causa de este error puede venir de de la asociación mental a términos que pueden resultar familiares como disquisición, discusión...

Un dislate, eso es lo que es.

Buenas noches,
Mario

viernes, 31 de julio de 2009

Guardiaciviles

Ahora que esos hijos de la gran puta del terrorismo independentista chusco, pijos con pasamontañas, pijos de puta nacidos en Santutxu de padres honrados, ahora, digo, que han muerto por su culpa dos inocentes, me viene a la cabeza, cuando la ira y el reconcome me dejan en paz, una entrada oportuna que leí en el Manuel del español correcto, del ilustre Leonardo Gómez Torrego.

Proponía el bueno de Gómez Torrego la fórmula conjunta 'guardiaciviles' para el plural de 'miembros de la Guardia Civil'. Con el aciago atentado del jueves, estamos venga a leer y escuchar en los medios lo de 'han muerto dos guardias civiles'.

Me inclino por la sabia recomendación de don Leonardo: guardiaciviles. Y vivos, por supuesto.

Buenas tardes,
Mario

jueves, 30 de julio de 2009

Puntos suspensivos... espacio

Mi sobrino me pasa la siguiente frase que acaba de leer en Facebook:

a mi me da que estaba a medio metro del suelo...no sé...

Bien. No es la primera vez que lo veo. Parece como si hubiera un vacío normativo para el uso de los puntos suspensivos... Como si éstos fueran de otra galaxia, dimensión, o formaran parte de un régimen lingüístico anárquico. Pues no, señores. La norma, de tan elemental que me produce hasta sonrojo tener que recordarlo, exige espacio tras su utilización. Lo correcto habría sido:

a mi me da que estaba a medio metro del suelo... no sé...*

Buenas tardes,
Mario

*Sobre la acentuación inexistente no diré nada; por todos es sabido que en chats, Facebooks e incluso blogs la rigidez normativa se flexibiliza. Esta persona ya sabe que 'mi' lleva tilde en ese caso, pero igual no sabía lo de los puntos suspensivos. Quién sabe...

sábado, 25 de julio de 2009

Ti no lleva tilde, cojones

Recuerdo una página web que rezaba así: "Ti no lleva tilde, cojones". Por más que me he molestado en buscarla, con la ayuda de mi sobrino incluso, no he dado con ella. En un blog amigo, encontré la siguiente frase: "Déjame que te diga que a veces cuando sonrío lo hago por ". Huelga decir, como mis más fieles lectores colegirán, que no seguí leyendo. Puedo tener una gastroenteritis aguda que me dolerá más un desliz de este tipo. Ay. Cómo duele. Ay. Ay. Ay.

Sólo recordar que el pronombre personal 'ti' no lleva tilde, porque no es polisémico. Es decir, no hay más 'tis' que valgan. No ocurre así con la partícula 'mi' o 'mí', que puede emplearse como determinante posesivo (mi coche), o como un pronombre personal (me seleccionaron a mí).

Creo que no es tan complicado.

Buenos días,
Mario

lunes, 20 de julio de 2009

La Luna es mayúscula

ESTE ARTÍCULO SE ENCUENTRA EN REVISIÓN.

E
n estos días en los que andamos con la celebración de los cuarenta años del abordaje del hombre a la Luna, comprobamos como este topónimo va y viene de aquí para allá. En algunos medios de comunicación, veremos que escriben el término con ele minúscula, y en otros, con ele mayúscula. (Para gustos, los libros de estilo). Pues bien, la confusión obecede a una mala consulta de lo que nos dice el DRAE, que cumple con su trabajo, cierto es, otra cosa es que lo difunda como a algunos nos gustaría, labor ésta para lo que no nos queda más remedio que remangarnos la camisa y ponernos a la faena.

Si uno echa un rápido vistazo a la entrada 'luna', verá que aparece en primer lugar en minúscula, en su modo genérico. Se usará así en frases como 'Júpiter tiene dieciséis lunas', es decir, cuando se hable de la luna como cosa genérica y no cómo la que hace hoy cuarenta años tuvieron a bien hollar los laureados Edwin Eugene Buzz Aldrin y Neil Armstrong. En el resto de casos, cuando hablemos de la Luna como ese satélite sin luz que tanto excita a los licántropos, la pondremos con mayúscula. "Esta noche hay Luna llena".

Lo dice bien claro el diccionario de la Real Academia:

ORTOGR. Escr. con may. inicial.

Lo mismo ocurre con el astro que nos da la vida y que fue objeto de culto divino por no pocas culturas ancestrales: el Sol.

miércoles, 8 de julio de 2009

Avísenme si se enteran de algo

Mi sobrino, que va para literato de campanillas, me ha preguntado una duda y he quedado en evidencia al no saber responderle. Los años no pasan en balde, la memoria no es la que era y estos calores también afectan al discurrir de las neuronas. "Vayamos al Panhispánico", le he dicho, seguro de mí mismo. ('Panhispánico' es como llamo yo en la intimidad al Diccionario Panhispánico de Dudas.)

Su duda, por cierto, era sobre el uso del 'de' tras el verbo 'avisar'. Y esto es lo que nos ofrecía el Panhispánico:

avisar. Con el sentido de ‘advertir o hacer saber algo a alguien’, puede construirse de dos formas:

a) Avisar [a alguien] de algo. El contenido del aviso se expresa mediante un complemento introducido por la preposición de: Avisaron al embajador de la llegada del presidente. Si este complemento es una oración subordinada introducida por la conjunción que, es correcto el empleo conjunto de la preposición y la conjunción: Avisaron al embajador de que el presidente había llegado. El complemento de persona es, en esta construcción, el complemento directo, pues funciona como sujeto de la pasiva: El embajador fue avisado de la llegada del presidente. Por ello, cuando este complemento es un pronombre átono de tercera persona, deben emplearse las formas lo(s), la(s): «Una doncella la avisó de que la llamaban por teléfono» (Grandes Aires [Esp. 2002]).

b) Avisar [algo] a alguien. El contenido del aviso se expresa mediante un complemento directo y el complemento de persona es indirecto: «¿Quién le avisó mi llegada?» (Melgares Anselmo [Esp. 1985]). Este régimen es el habitual cuando el aviso se expresa a través de una oración subordinada encabezada por la conjunción que o un pronombre, y especialmente cuando la intención es admonitoria o amenazante: «Cierta mañana de calor terrible le avisaron que lo habían ascendido a mayor» (Martínez Perón [Arg. 1989]); Te aviso que me estoy cansando de tus impertinencias; Se lo avisó.


Después de leerlo unas cuatro veces, una pausa para una reconstituyente horchata y un par de lecturas más, mi sobrino, que no es nada tonto, y yo, hemos desistido. No se me caen los anillos por solicitar ayuda a algún lector más avispado que yo que nos resuelva este entuerto. No somos nada.

Buenas tardes,
Mario

lunes, 6 de julio de 2009

Una efeméride, dos efemérides

Ya arrancada la semana, retomamos la actividad en este nuestro predio virtual, con los bríos necesarios para abordar aquellos aspectos de la lengua más esquivos para el común de los hablantes. No querría comenzar este post sin antes dedicar unas palabras a mi buen amigo Don Antonio Martín Ortiz*, para con quien no tengo sino palabras de gratitud, al tiempo que de admiración.

Martín Ortiz es un tipo que, como me comenta por correo electrónico, ha decidido que no se casa con nadie y que es tal cual es. Ni una cosa ni otra, y al que no le guste, que se rasque. Y de ese ejercicio de libertad sólo pueden salir cosas buenas, como es cosa buena su blog, en el que he tenido el gusto y el honor de ser protagonista, como pueden comprobar en este enlace:

http://antoniomartnortiz.blogspot.com/2009/07/el-blog-de-don-mario-moliner-un-espacio.html

Dicho esto, vayamos al tema. Hoy, que se celebran las fiestas de San Fermín, también conocidas como Sanfermines (sí, así todo junto y con mayúscula, como también escribimos Navidades, todo junto y con mayúscula). Más de uno pensará que esos festejos se pueden calificar como una efeméride... Pues no. Son simplemente una celebración, unas fiestas. Una efémeride, amigo lector, es lo que nos recuerda la RAE:

1. f. Acontecimiento notable que se recuerda en cualquier aniversario de él.
2. f. Conmemoración de dicho aniversario.

Y lo que no recuerda tanto la RAE, en su tónica calientasillones habitual, es que el término efémerides es completamente incorrecto si se quiere dar un uso singular al mismo. Se cansa uno de escuchar la cantilena de los locutores de radio con el "Hoy se celebra la efemérides del centenario de Onetti". No señor, se celebra una efeméride, en singular sin ese que valga.

Por un exceso de prudencia, y de ignorancia, es por donde se nos cuelan las faltas. Porque es cierto que caries no admite la amputación de esa ese final. Tanto en singular como plural, caries seguirá siendo caries, no así con la voz efeméride, sin ese en el singular, que viene, por cierto de efêmero/a, es decir, que dura un día.

Buenas tardes,
Mario

*La única persona con la que me permito el uso del 'don' con mayúscula, a pesar de su incorrección.

viernes, 3 de julio de 2009

El chocolate espeso, las hostias con hache

Hace poco mi sobrino me enseñó una foto (la pueden ver ustedes mismos) que hicieron unos amigos suyos en El Cairo. Todo el mundo sabe lo hábiles comerciantes que son los cairotas y cómo aprovechan cualquier recurso para atraer la atención del cándido turista. A veces, una gracieta supone el mejor reclamo en términos de márketing y sí, escribo márketing como lo he escrito.

Qué duda cabe de que fue uno de esos simpáticos turistas el que tuvo a bien atender la demanda del cairota mercader. Le pidió que le escribiera las verdades del producto y que añadiera una palabrota. Bien, estamos ante el clásico ejemplo de iletrado tontorrón. Hostia es con hache, y lo ha sido ahora y lo fue cuando Godoy alternaba con Maria Luisa de Parma.


Me refiero, obviamente, a las dos acepciones principales que tiene el término 'hostia'. Esto es, la del cuerpo de Cristo, digamos, y la de golpe, mamporro, mal humor o simplemente interjección de asombro, sorpresa o admiración.


En este caso, la RAE fija el término sin ambages. Otra cosa es que los hablantes se hayan enterado y es que parece que, al ser un término malsonante, se puede escribir de cualquier manera.


Buenos días,

Mario


jueves, 2 de julio de 2009

Debe, debe de

Más de uno pensará que es el azar quien pone la preposición 'de' después del verbo 'deber'. En la lengua, al menos en la española (la inglesa es otra cosa, con sus arbitrarias formas de pronunciación, 'take a break/teik a brek' 'have a breakfast/jaf a breikfast), nada es por azar. Quizá por esa limpidez normativa, los hispanohablantes se relajaron y pensaron, un buen día, que ya estaba todo dicho, todo aprendido.

En la lección de hoy, diferenciaremos los dos usos de la voz debe. En caso de una obligación, esto es, un deber, la construcción prescindirá del 'de':


Manolín debe pagar sus multas de tráfico.

Al referirnos a una hipótesis o suposición, sí añadiremos la preposición 'de' al 'debe':


Manolín debe de ser muy listo, porque aprueba casi sin estudiar.

Esta norma tan clara y fácil a veces se perturba ya que al añadir 'de', el hablante siente un mayor poder imperativo: "¡Debes de pagarme las deudas cuanto antes!". No debemos dejarnos llevar por esta incontinencia verbal, en este caso prepositiva, y hacer un uso siempre correcto de esta construcción.

Buenos días,
Mario

miércoles, 1 de julio de 2009

¿Qué tan bien me conoces?

Créanme, me ha dolido poner por escrito tan lacerante oración que da título a esta cuarta entrada cibernética. No la repetiré, pero constituye el perfecto ejemplo de los atentados lingüísticos con que internet amenaza a nuestra amada lengua española. Y los de la RAE tan panchos, calentando poltrona.

Son traducciones realizadas por robots que dan la vuelta a la lengua como si fuera un calcetín. "¿Qué tan bien me conoces?", vendría a ser, y perdonen pero es que de la lengua de Shakespeare no tengo ni pajolera, algo así como How well do you know me? La he leído, por cierto, en esa herramienta de tipo sociedad en red llamada Facebook, en la que mi sobrino (que no se llama Manolín, por cierto), me ha inscrito.

Más de uno pensará que veo gigantes donde sólo hay molinos. Pues bien, en nuestra hermana patria cubana, tan próxima a los vapores norteamericanos, como por desgracia lo está el resto de Latinoamérica, con la banalización que eso acarrea, es de uso común ésta construcción sintáctica:

¿Qué tú quieres?
Que no es sino un remedo de What do you want?

Si no queremos acabar hablando castellano como verdaderos bárbaros de la lengua, animo desde aquí al buen hablante a no bajar la guardia. Y los académicos de la RAE, sí, que sigan dormitando, que así nos va.

martes, 30 de junio de 2009

Beber líquidos

Se anuncia una ola de calor, informan los periódicos. Como es habitual en estos casos, los mayores somos los principales afectados por la virulencia de estas canículas que, por otra parte, no tienen nada de extraordinario.

A menudo, nos vienen con la cantilena de que nos cuidemos, nada de exponerse al sol durante horas, ni hacer esfuerzos, ni esto y lo otro. Y lo que no falla es esa recomendación que ofende por doble. Primero, porque los ancianos no somos tontos y, segundo, porque es una construcción incorrecta. Me refiero al chirriante:

Hay que beber muchos líquidos.
Mi buena señora, entiendo que beberé líquidos porque, desde luego, no conozco a nadie capaz de beber un cuerpo en estado sólido. No conozco a nadie, pues, que se beba una piña. Sí un zumo (o jugo, las dos me valen) de piña.

Lo correcto, lo alejado del estéril pleonasmo, sería:

Hay que beber mucho.

Buenos días,
Mario

lunes, 29 de junio de 2009

El don de la minúscula

Me permito ese pequeño juego de palabras, "el don de la minúscula", porque, a veces, una frase bien redactada, bien escrita, es todo un regalo, un don, para el lector. Y una oración mancillada con el pecado de la falta es, por desgracia, todo lo contrario. Estoy hablando, queridos lectores, estimadas lectoras, del uso correcto del don, tratamiento de cortesía para referirnos a quienes veneramos y tratamos con respeto.

No negaré que tal tratamiento se ha utilizado a menudo para dirigirse a mi persona y tampoco negaré que, en más de una ocasión, se ha empleado del siguiente ominoso modo:

*Estimado Don Mario...


Huelga decir que lo correcto habría sido:

Estimado don Mario...


Excepto reyes, véase Don Juan Carlos de Borbón, nos abstendremos de hacer más mayúsculo a quien ya se le ha otorgado la protocolaria fórmula de respeto.

Buenas noches,
Mario

sábado, 27 de junio de 2009

Los meses, en minúscula

Nadie duda en el Reino Unido y en todos los países anglosajones, nadie duda en la vilipendiada culturalmente nación estadounidense, nadie duda, digo, de cómo escribir los días de la semana en esos lugares. Con mayúscula: Monday, Tuesday, Wednesday. Una norma básica que la gente aprende y no olvida en el resto de su vida.

Aquí, en España, la historia es, como siempre, más caótica. Sería mucho decir que la culpa de todo la tiene la desidia de mi querida RAE para fijar ciertas normas básicas, pero tampoco sería poco decir. Concho, ¡los meses no llevan mayúscula!

Pero uno se harta de recibir correspondencia, documentos oficiales y de ver carteles de convocatorias con la dichosa mayusculita, como si el acto que se anuncia fuera más importante.

Repitamos todos: ¡Los meses con minúscula! Y hagamos el ejercicio, no es tan difícil: enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre.

Buenos días,
Mario