jueves, 10 de septiembre de 2009

La cartera y otros oficios

Sin que sirva de precedente, recojo la pregunta de Don* Antonio y no le respondo en el formulario destinado a los comentarios, sino que elevo su duda a la categoría de post. Que no se me queje.

Me preguntaba el amigo Don* Antonio sobre el uso del género en los sustantivos que usamos para denominar las profesiones y oficios. Que si médico o médica, que si juez o jueza, que si bombero o bombera.

Pues mire usted, como diría un político de derecha (o derechas, que ya le veo venir, Don* Antonio), ante esto yo lo que aplicaría sería el sentido común, que es eso a lo que aluden a menudo los políticos de derecha, o derechas, sin aplicarse mucho el cuento, y no entremos en política que mi sobrino me lo tiene prohibido.

Resulta que esta mañana han llamado al timbre y he oído una voz nada masculina que decía: "El cartero". Y me he acordado entonces de la consulta de Don* Antonio. Ya con mis aseos matutinos me he puesto a darle vueltas al asunto, sin llegar a conclusión concluyente, valga la redundancia, alguna.

Sentido común, amigos, método éste que no se puede aplicar a la ligera, pero que en este delicado caso opino que es el más sensato. Porque estarán conmigo en que decir "hola, soy la cartera", será, si quieren, más políticamente correcto, pero la cosa daría para chiste del genial Gómez de la Serna, cuando menos.

Ingeniera no me suena mal, pero música, desde luego, no queda bien. Arquitecta no me convence, pero jueza sí. Médica tampoco me gusta, pero ginecóloga sí. Como ven, es un tema que no acepta corsés normativos, si bien la RAE acepta esa femenización de términos como juez o ingeniero.

A ningún periodista masculino se le ocurriría llamarse periodisto, ni se siente menos hombre por eso, si bien recuerdo que el cambio de modista a modisto fue paulatino hace décadas y al final nos acostumbramos a esa voz. Pero estarán conmigo en que ir al dentisto puede resultar ridículo de todo punto, amén de caro e incómodo.

En otras palabras, escriban ustedes estas profesiones y oficios como les plazca.

Buenas noches,
Mario

9 comentarios:

  1. Lo de "música" me ha dejado KAO.
    Tengo una amiga que es músic... "flautista" y su novio "pianista".
    MÚSICOS TODOS, pero luego parece que con cada instrumento se afemina: violinista, clarinetista, guitarrista...
    Vaya, que será al final cosa de oído esto de las profesiones.
    Un saludo, don Mario. Y está bien lo del sentido común.

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  2. No, don Mario, no le permito una coclusión de tal ligereza: "Escriban las profesiones u oficios como les plazca", porque entonces alguien confundiría churras con merinas y cobrarían fuerza los argumentos sobre el "sexo de las palabras" de ciertas "miembras" del gobierno (es que, aunque su sobrino no quiera, lo pone usted a huevo).
    La incorporación de la mujer a ciertas profesiones mayoritariamente ejercidas por hombres (que no masculinas) ha conllevado ciertos cambios en el lenguaje. Por ejemplo, creo que es perfectamente correcto y admitido por la lengua el uso de "la médico", artículo femenino acompañando al género masculino. Pero la RALE, ¿admite o no admite la palabra médica? Sin ir más lejos, ayer oí a una mujer decir: "ella creo que trabaja de arquitecto", no dijo arquitecta. Sin embargo, cada vez nos acostumbramos más a la cartera, camionera... pero a nadie se le ocurre decir es albañila, no creo que la RALE admita albañila, sino "la albañil". Planteo la duda de si no será más correcto formar el género femenino anteponiendo al sustantivo másculino el artículo femenino, que no inventando ridículas palabras... ¡Ay, las miembras! en fin, usted dirá y perdone el atrevimiento.
    Muy buenos días,
    El patio.

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  3. Don Mario, ha sacado usted un tema algo dificil, y no hablo del género en los sustantivos, hablo del sentido común...¿qué es el sentido común?.
    Créame que últimamente tengo serias dudas, sobre todo cuando escucho cosas como "miembra" "música"...y tantas otras.
    Sigo pensando que las feministas son el peor enemigo de las mujeres, pero este es otro tema.
    Buenos días, don Mario

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  4. Caramba, ElPatio, me impresiona su vehemencia: "No le permito...". Qué tonos, vaya. ¿Y eso de la RALE, de dónde se saca Vd. lo de la RALE? RAE. Real Academia Española. Sí, de la Lengua, pero ante todo Real Academia Española, son tan soberbios, que no necesitan explicar de qué es su academia. Y quizá, fíjese, esa soberbia esté justificada, porque la Lengua no es cosa menor.

    Albañila suena a rayos, estará Vd. conmigo. Y médica, pues sí, la RAE acepta médica. Puede comprobarlo por Vd. misma, entrando en su web.

    Pero estoy de acuerdo en esa decisión salomónica de anteponer el artículo masculino o femenino, según el caso, aunque a veces se quede cojo. ¿Qué hay de malo en 'jueza'?

    Y me van a llamar ustedes provocador, pero no estoy tan seguro de que 'miembra' sea un disparate. A nadie veo clamar al cielo cuando se habla de 'clientas', que es el mismo caso. Cuanto más preciso sea el lenguaje, mejor. Repitan Vds. mil veces, antes de dormir, la palabra 'miembra' y ya verán como al final les parece una palabra tan normal como 'señora'.

    Por último, casi como curiosidad, ¿qué les parece la palabra 'asistenta'? Está claro que viene de 'asistente', pero por ser un término eminentemente femenino (es un hecho que el trabajo doméstico se ha ejercido en su mayoría por mujeres), surgió la necesidad de feminizar la palabra 'asistente'.

    Buenas tardes,
    Mario

    PD: Begoña, el sentido común es el menos común de los sentidos.

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  5. Estimado don Mario, que buenos ratos me hace usted pasar, tiene usted un sentido del humor exquisito.
    Empiezo por "mi vehemencia", que es ímpetu más bien, sin ninguna intención intimidatoria líbreme Dios, pero ciertamente, usted, tan acostumbrado a poner los puntos sobre nuestras íes, no nos puede dejar tirados ni tiradas (confundidos o confundias, desconcertados o desconcertadas, vagando en el limbo ahora que el Papa ha dicho que ni existe) con ese "escriban las profesiones u oficios como les plazca"... menuda anarquía por su parte.
    Continuo por la RALE. No sé dónde lo he visto escrito, pero ha sido en más de una ocasión. Yo siempre he creído que era RAE, pero juraría que he visto escrito RALE al mismísimo Reverte, pero si usted dice que RAE, aquí no se hable más.
    Y termino por "las miembras" y le digo que por su parte puede ser una provocación el dejar caer eso de "qué de malo hay en la palabra miembra", por parte de nuestra poco ducha ministra, significa una ñoñería más, un frivolizar lo que verdaderamente significa IGUALDAD, y una incultura como una catedral. Usted se imagina a Carmen Chacón diciendo eso de: "¡Soldados y soldadas!, ¡viva España!, ¡viva el Rey! Tan altilocuente vítore sonaría ridículo (para muchos ya suena ridículo sin "soldadas", imagine con ella). Que no, don Mario, no se me relaje tanto, que lo de "las miembras" suena fatal de noche y de día, y "la miembra" no le quiero ni contar, suena peor todavía.
    Muy buenas tardes,
    El patio.

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  6. Amigo don Mario,

    Vd., como siempre, ha superado con creces mis expectativas, pero tiene que saber que no me ha sorprendido, porque, viniendo de Vd., yo siempre estoy preparado para recibir explicaciones de buena altura y eximia calidad. De verdad que Vd. es un hombre grande y también un gran hombre. Puede Vd. dar y regalar sensatez, sentido común y sabiduría, por todas partes, porque todas ellas son cualidades de las que está Vd. generosamente dotado.

    Tomo buena nota de su consejo: en cuestiones como ésta, aplicaré el sentido común, bien documentado con los graciosos ejemplos que Vd. nos regala.

    Fina referencia hace Vd. a cierto político derechón, el que nos atormenta con sus continuas y repetidas apariciones en televisión, criticando lo criticable y también lo no criticable. Si quiere Vd. que le diga la verdad, aquí, en esta nuestra piel de toro que se llama España, yo soy muchas veces incapaz de distinguir dónde está la “derecha” y dónde la “izquierda”, porque lo que está claro es que los de “derechas” existen, pero a veces, demasiadas, uno tiene cierta dificultad en encontrar a los de “izquierdas”, al menos, tal como lo entiendo yo, que me eduqué en el Marxismo-Leninismo.

    Su sobrino le prohíbe a Vd. hablar de política: yo también tengo un sobrino, pero, en cuestiones políticas, no le hago ni puñetero caso, aunque él es funcionario de la “Generalitat de Catalunya”. Quizá sea por eso precisamente.

    La anécdota de “el cartero / la cartera” es de un humor tan fino, que sólo don Wenceslao Fernández Flórez (R.I.P.), el que fue Académico de la Lengua, podría igualar.

    Buenos y exquisitos en su totalidad son los ejemplos que Vd. pone. Yo, por mi parte, tomo buena nota de ellos y seré bastante más sensato después de haberle leído a Vd.

    Yo ahora, en la Seguridad Social tengo a un médico, Doctor en Medicina, como médico de cabecera y, cuando sea substituido (es más etimológico, aunque estoy seguro de que Vd. me corregirá en “sustituido”) por una Doctora, si lo es, seguiré yendo “al médico”, y no se me pasará por la cabeza ir “a la médica”, porque me suena mal y tiene cierto sabor casi despectivo.

    Termina Vd. su explicación con una frase que podría perfectamente figurar, al lado de otras archifamosas, en el templo de Apolo, en el Oráculo de Delfos:

    “En otras palabras, escriban ustedes estas profesiones y oficios como les plazca”.

    A eso se le llama “saber hacer una buena síntesis” de lo dicho.

    Sólo me queda añadir que mi “ego”, que considero bastante sólido y equilibrado, sin que me sea necesario alimentarlo con aportaciones encomiásticas, ha subido unas cuantas tallas al leer su escrito y comprobar “de facto” la molestia grande que Vd. se ha tomado en satisfacer mi curiosidad y aumentar mis conocimientos.

    Es que, y permítame Vd. que se lo diga una vez más, Vd. es todo un caballero y su grado de inteligencia y conocimientos supera todas las previsiones.

    He pasado un rato muy agradable leyéndole y escribiendo en su foro. A ver si conseguimos que sus dignos y dignas comentaristas pasen también un rato agradable.

    Reciba Vd., don Mario, toda mi admiración y todos mis respetos.
    Que pase Vd. un buen fin de semana,

    Don Antonio

    PS.: Yo redacté este comentario hace unas ocho horas, pero no he querido instalarlo en su foro hasta tenerlo revisado centenares de veces, no sea que se me escapase algún gazapo que fuese objeto de crítica por parte de alguien. Posteriormente a su redacción, he tenido la oportunidad de leer sabrosos comentarios, particularmente de una fémina amiga nuestra, El Patio, y de Vd. mismo, que me han gustado mucho y que han conseguido que tenga que comentar algo, en lo que estoy de acuerdo y en lo que discrepo. Eso lo dejo para otro día.

    Entretanto, y en espera de dicho comentario, reciba Vd. nuevamente mi felicitación, que hago extensiva, por supuesto, a nuestra querida “El Patio”. “El Patio” es una mujer que sabe pensar y hablar, y, sobretodo, sabe hacerlo con claridad y elegancia exquisitas.

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  7. Don Mario, Sra. “El Patio” (y lo escribo con mayúscula, porque en minúscula “El patio” me sabe a poco), Sra. Begoña, Sra. Carmen,

    Recompuesto después de haberme tomado el café ritual y rutinario de las cinco de la tarde, paso a comentar algunos aspectos que me han parecido de lo más interesante.

    Don Mario, nuestra amiga “El Patio” nos ha pillado, a los dos, no diré “en bragas”, que sería impropio de nuestra entidad, pero sí “en calzoncillos”, o, si lo prefiere más fino, “en paños menores”.(¡Qué más quisiéramos nosotros!). En efecto, Vd. primero aboga por el “sentido común” y luego, al final dice que “escribamos como nos plazca”, lo que equivale a decir que escribamos como nos salga de la parte o las partes que nos identifican principalmente como hombres. Y yo, que comparto su lógica, por identidad biológica, caigo en la torpeza de darle la razón también en eso. Y que conste que ni me arrepiento ni me avergüenzo, pero tengo la valentía de reconocer mi error.

    Menos mal que viene nuestra querida “El Patio” y nos insta a poner las cosas cada una en su sitio, porque el “sentido común” no se identifica con lo que a uno le plazca o le deje de placer. El “sentido común” es “lo que se debe hacer”. Yo, cuando voy al médico (o a la médico, que no es el caso), recibo el consejo con buen “sentido común” de que deje de fumar, pero yo, que más de una vez hago lo que me place, aunque sea en contra de mi salud, continúo fumando, lo cual significa que ambas cosas no son lo mismo.

    Doña Carmen, más sensata que yo por lo menos, aboga por el sentido común y no ha caído en el error de estar conforme con todo, como he hecho yo.

    Doña Begoña tiene razón cuando dice que este afán furioso de feminizarlo todo, sea o no necesario, es el peor enemigo de las feministas. Comparto su opinión al cien por cien.

    La idea de nuestra amiga “El Patio” de que es el artículo el que marca el género me parece soberbia y sensata en toda su amplitud. Entrando en el terreno de mi especialidad, le diré a ella y a los demás que en Griego Antiguo la mayoría de los animales tienen el mismo nombre para el macho que para la hembra. Lo que distingue a un macho de una hembra es el artículo que se les antepone, masculino o femenino. ¡Genial lo del artículo, querida “El Patio”!

    Podría comentar alguna cosa más, pero no quiero cansarlos ni cansarlas (y que nadie me diga que podría haber dicho “cansarles”, porque gramaticalmente es incorrecto, por mucha gente que haya que lo dice), sino simplemente aludir a lo ridículo que es utilizar la palabra “miembra”, porque yo, cuando oigo la tal palabra, inconscientemente me remito al masculino correspondiente, y no precisamente al Parlamento o cualquiera otra institución, sino a la anatomía masculina. Claro, alguien podría replicarme que “miembra”, en consonancia con mi lógica, debería remitirme a “coña”, pero resulta que “coña” no es el femenino de “coño”, sino otra cosa totalmente diferente, que puede atribuírsele tanto a una mujer como a un hombre, lo que no ocurre con el masculino citado previamente.

    Es parte de lo que tenía que decir.

    Buenas tardes a todas y a todos,

    Don Antonio

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  8. Cuando ponga "he oído" con tilde le leeré, hasta entonces buenas noches.

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  9. Amigo "corleone",

    No nos prive Vd. de sus aportaciones, que con seguridad serán de lo más interesante. Ya tiene, por lo que veo, escrito "he oído", y no le queda ninguna excusa para privarnos de sus opiniones.

    Buenas tardes,

    Don Antonio

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