lunes, 5 de octubre de 2009

Otrosí, empero

Les confesaré que no leo a diario la prensa. Me interesan cada vez menos esos asuntos mundanos. “¿Dónde está la sabiduría que perdimos al adquirir nuestros conocimientos? ¿Dónde el conocimiento perdido frente a tanta información?”, decía el poeta Thomas S. Eliot. Demasiada información y poco tiempo para vivir, así que al carajo con tanto periódico y tanto articulista tostón.

Otra veces, en cambio, acudimos a la palabra impresa como drogadictos a sus dosis. Mi sobrino me suele traer El País y, a veces, Público, y yo no le afeo la conducta. A periódico regalado no le mires el dentado.
Tengo la manía de empezar los periódicos por la última página, como para acometer las dosis de realidad y fatalismos poco a poco. Por esa razón leí una columna de doña Rosa Montero, tan habitual ella a hablar de los derechos del toro bravo, de las focas y el tráfico de sus pobres pieles que, sinceramente, son asuntos que me traen poco menos que al pairo.

Leí la columna, esta columna, y me encontré con una palabra que, cual pipa mala en bolsa contenedora de las mismas, invadió de un sabor amargo todo su textito. Estoy hablando de otrosí.

Mis entendederas no llegan tan lejos como para intuir las causas que llevaron a esta buena señora a usar un término tan desfasado, pomposo, flatulento y propio del lenguaje jurídico en una columna periodística. Me recuerda al odioso empero, que no quiere decir sino sin embargo, y que algunos plumillas e incluso traductores (recuerdo una muy mala traducción de La metamorfosis plagada de emperos) se avienen a usarlas con alegría, como si fueran más cultos o mejores personas.

Amiga Rosa Montero y compañía, no se esfuercen ustedes en emplear palabras que nadie usa. Hacen el ridículo y parecen escritores en formol. Otrosí, nadie les entiende y en el metro o en la cafetería de la esquina no tenemos el DRAE a mano. Empero, le pueden preguntar al camarero, pero es probable que en lugar de una respuesta les propine un guantazo. Y bien merecido.

Buenas tardes,
Mario