martes, 10 de noviembre de 2009

Atenuantes y agravantes

Estos medios de (in)comunicación de masas van a acabar conmigo. Escucho unas informaciones sobre no sé qué crimen en Pamplona. Hablan de los atenuantes, cuando todo el mundo sabe que son las (circunstancias) atenuantes las que hacen que se rebaje una pena. Lo mismo sucede con las (circunstancias) agravantes, que aumentan el castigo penal al malhechor. Es las y no los.

Buenas (por decir algo) noches,
Mario

19 comentarios:

  1. Pues yo creí que ambas palabras tomaban el género del sustantivo al que acompañan y que si se sustantivan, lo toman del sustantivo al que se refiere. Por ejemplo: Los hechos agravantes le condenaron a cadena perpetua. Los agravantes le condenaron a cadena perpetua. El consumo de drogas fue un hecho atenuante. El consumo de drogas fue un atenuante. De hecho, sinónimo de atenuante es eximente, adjetivo con el que creo que sucede lo mismo. ¿Sería usted tan amable de sacarme ahora de este embrollo?

    ResponderEliminar
  2. Por supuesto que, señora mía, usted puede usar el término atenuante en cualquier situación, y tendremos masculino o femenino según gustos. Pero en el lenguaje jurídico, cuando los jueces, fiscales, abogados y demás hablan de 'las atenuantes' están omitiendo la palabra 'circunstancias'. Ni hechos, ni zarandajas varias. Circunstancias. Muy orteguianas, por cierto.

    Buenas noches,
    Mario

    ResponderEliminar
  3. Don Mario,

    Preocupado por la reflexión de la Sra. El Patio, y, después de pasar algún tiempo con la sana intención de sacarla de dudas, creo que he encontrado la solución:

    Habría que suprimir del uso y aplicación jurídica los conceptos de “atenuante, agravante, eximente”, y cualquiera otro que les pueda hacer competencia en el uso.

    En efecto, si a mí me dan un puñetazo y me dejan sin dientes y con la cara desfigurada, ¿qué coño me importa que el sujeto (no diré la sujeta, porque resultaría ridículo) en cuestión tenga como atenuantes, o eximentes: minoría de edad, estar borracho, estar drogado, ser un imbécil, estar en un estado de enajenación transitoria, o lo que sea?

    Sería cuestión de aplicar La Ley, independientemente de las circunstancias que concurrieron en el hecho producido.

    ¿Qué le vamos a explicar a los padres de esa niña que fue presuntamente asesinada hace ya bastantes meses y cuyo cuerpo no aparece? Y que conste que me siento ridículo utilizando la palabra presuntamente, porque, lo sé, jurídicamente aún no se ha demostrado su asesinato, a falta del cadáver.

    Es que, como siempre, Las Leyes muchas veces tienen poco que ver con La Justicia y, por supuesto, siempre van muy por detrás de La Realidad.

    Buenas noches, don Mario y buenas noches, Sra. El Patio.

    Don Antonio

    ResponderEliminar
  4. Precisamente es, al aplicar la ley, amigo Don* Antonio, cuando se tienen en cuenta las circunstancias atenuantes o agravantes.

    Buenas noches,
    Mario

    ResponderEliminar
  5. Don Mario,

    Pues hagamos lo necesario para que La Ley pueda aplicarse sin atenuantes ni agravantes. Así todo sería más fácil y rápido.

    Por otra parte, el hecho de que yo, por ejemplo, tenga un poder adquisitivo mínimo, no es atenuante ni eximente, cuando tengo que pagar facturones de lo que sea. Pues con La Justicia tendría que ser igual.

    Buenas noches.

    Don Antonio

    ResponderEliminar
  6. Qué sabio es usted, Don Mario Moliner (¿y qué más?

    ResponderEliminar
  7. La mayúscula en el 'don' sobra. No entiendo esa última pregunta coja de paréntesis.

    Buenos días,
    Mario

    ResponderEliminar
  8. Don Mario, ayer un conocido me regaló un libro que acaba de publicar. Me pidió que lo leyera y le diera mi oponión. Y lo primero que me llamó la atención, al hojearlo, fue el título que encabeza la página 9, antes de la introducción, que versa así: ¿EL POR QUÉ DE ESTE LIBRO?

    La primera sugerencia que le hice a este conocido es que, si hacía una reedición, hiciera el favor de escribir junto ese "PORQUÉ", que es sustantivo y, por tanto, va junto aunque vaya entre interrogantes. Pero él me insistió en que, como ya alguien se lo había dicho, lo consultó con expertos y le han dicho que se escribe separado.

    ¿Podría usted, por favor, dedicarle un post a esta cuestión del porqué, porque y ¿por qué?, o responderme aquí mismo?

    Agradecida,
    Conchi

    ResponderEliminar
  9. Muchas gracias, Conchi, por la visita y por confiar en este viejo que no sé si a duras penas podrá resolver sus dudas. Vamos a intentarlo. En principio, estoy con usted. Ese tipo de porqués, van juntos. 'El porqué de las cosas' y así. Otra cosa sería que hubiera puesto '¿Por qué escribí este libro?', aunque no es el caso.

    Para mí que esos expertos no tuvieron su mejor día. En cuanto incluimos el artículo determinado 'el' es porque (mire, aquí tiene un ejemplo de cuándo usar ese porque sin tilde) viene un sustantivo, en este caso: porqué.

    Luego hay otras oraciones, sin signos de interrogación o admiración, que permiten la fórmula separada: 'Por qué tuviste que venir'.

    Pero en cuanto al título de la página 9 del libro de su amigo, y ateniéndonos a la norma general, lamentó decirle que patinó.

    Buenas tardes,
    Mario

    ResponderEliminar
  10. Estimado don Antonio, discrepo con usted. Atenuantes, tan de moda ahora el si considerar atenuante o agravante tal circunstancia (estado de embriaguez, alucinación, inconsciencia y tal), ningunas. Quedarse tal cual tampoco. Agravantes, sí. Porque si usted tiene que pagar cristianamente sus impuestos independientemente de su poder adquisitivo (cosa que según comunidades autónomas no es así, estimado maestro, de ahí la injusticia de dividir España en parcelas con privilegios) y no los paga en fecha y forma, a usted se le agrava el impuesto. Pues en la Justicia igual, si un hijo de puta necesita ponerse hasta el culo para tener "el valor" de soltar su brazo y partirle la cara a su pareja porque lleva un escote generoso, la Justicia debería tenerlo en cuenta como agravante, porque, además de maltratador, es un puto cobarde que necesita bañar sus culpas en alcohol.
    Muy buenas tardes, señores.

    ResponderEliminar
  11. Vaya, qué vehemencia, señora Patio. Bueno, bueno, no digo nada, si no me parece mal.

    Buenas tardes tenga usted también,
    M

    ResponderEliminar
  12. Pero bueno, siamesa mía (don Mario, no me diga que no le busco seguidores, aquí la señorita Conchi es mi hermana del alma, de sangre, vaya), ¡tú por estos lares! Un pozo de sabiduría don Mario.
    Pero esa duda que planteas ya lo habíamos hablado en alguna ocasión tú y yo, el porqué de las cosas, ese porqué sustantivado. Cofia en tu sapiencia mujer, que fuiste tú la que me dejaste la regla bien clara.

    ResponderEliminar
  13. Encantado de recibir por aquí a la hermana Conchi, faltaría más. No me puedo quejar, no.

    ResponderEliminar
  14. El título es malo malísimo. Digo yo...
    Mejor: ¿Por qué este libro?

    O : "El porqué de este libro", sin interrogaciones.
    La consulta no sé si agrava o atenúa, pero vaya con los consultados...
    Si ya existe un don Mario, que se dejen de liarse con otros , y que le pregunten a él.
    Un saludo con mi afecto, como siempre

    ResponderEliminar
  15. Sra. El Patio,

    Muchas gracias por la atención que dedica a mis ideas. Vd. ha vencido y me ha convencido. Comparto, ahora, totalmente sus opiniones al respecto de agravantes y eximentes o atenuantes. Opino, al igual que Vd., que, si el delincuente, o la delincuente, que también las hay, es un mal nacido, un hijo indigno de su madre, un borracho, un drogadicto, un imbécil –que no es lo mismo que un subnormal-, incluso un menor de edad a tiempos –porque los hay que no son menores para delinquir, pero sí lo son, cuando se trata de asumir responsabilidades-, o cualquiera otro individuo que se crea que los demás somos una mierda, sin derecho alguno a ser respetados, pues a ése, o a ésa, habría que aplicarles agravantes a mansalva.

    En otro orden de cosas, eso que don Mario llama vehemencia en Vd., no es tal, es sencillamente el derecho a decir lo que se piensa, y utilizando las palabras pertinentes, que para eso están.

    Para sucesivas ocasiones, si no le importa, recuerde que don Mario opina que el Don/don debe ponerse en mayúscula, cuando es inicial o cuando se refiere a los que tienen sangre azul. Como yo, aunque tenga la sangre roja y no azul, no me considero inferior a ellos en nada, motivo por el que prefiero el uso de la mayúscula, aún contraviniendo La Norma establecida, le ruego que en sucesivas ocasiones tenga en cuenta lo que acabo de decir.

    Es un placer grande ver por aquí a tanta gente y con tanta categoría.

    Mis saludos de bienvenida también a su hermana.

    Y, para finalizar, don Mario, no se tilde Vd. a sí mismo de viejo, que de eso ya se encargan los demás. Vd. es un hombre de edad provecta, con mucha Sabiduría y una gran Sensatez.

    Buenos días a todas, y a todos,

    Don Antonio

    ResponderEliminar
  16. Muchas gracias, Don (hoy omitiré el asterisco) Antonio, por sus templadas y afectuosas palabras.

    Buenos días tenga usted,
    Mario

    ResponderEliminar
  17. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  18. Buenas noches, quizá llegue un poco tarde al debate, pero debo dar la razón a don Mario, en el tema que se trata.
    Soy abogada y en el lenguaje jurídico los términos atenuante, agravante y eximente son de género femenino, lo correcto es decir la(s) agravante(s), la(s) atenuante(s) y la(s) eximente(s), pues hacen referencia a las circunstancias.
    Del mismo modo aclarar que atenuante no es sinónimo de eximente.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  19. Muchas gracias, Conchi, y muchas gracias señora abogada.

    Buenos días,
    Mario

    ResponderEliminar