jueves, 17 de diciembre de 2009

Los editoriales

El post de hoy viene motivado por dos razones. Por el sano espoleo que sobre mi persona ha llevado a cabo Don* Antonio (Martín Ortiz) y por sugerencia de mi sobrino, que anda más o menos metido en asuntos periodísticos. Vuelvo a la palestra para dejar constancia de que aún no estoy como el bueno de Ivan Illich (soberbio relato el del Tolstoi), para dar gusto a *Don Antonio y para tranquilizar, pues, a mi sobrino, que cuando se le mete algo entre ceja y ceja no para, no ceja, hasta conseguirlo.

Me viene dando, mi sobrino, la murga con los editoriales. Que son los, y jamás las. Los editoriales y no las editoriales. Se ha hablado últimamente de los editoriales: aquel editorial conjunto de los diarios catalanes y otro, más reciente, desde una cama de hospital, de ese tipejo que dice llamarse periodista y que responde al nombre de Hermann Tertsch (por cierto que me he indignado hasta el sofoco por la de veces que he leído mal el apellido de este señorito en la prensa. Coño, si saben que es complicado, ¡redoblen la atención!).

Me dice mi sobrino que, a veces, oye a colegas suyos, ¡periodistas!, decir las editoriales, en vez de, como todo el mundo sabe, los editoriales. Oye, que quizá están hablando de Planeta y Siruela, pero me da que no. Otro síntoma de la falta de amor y cuidado por nuestro idioma, otro síntoma de que tratamos a nuestra Lengua, la española, peor a que nuestra suegra, q.e.p.d., en mi caso.

Buenas tardes,
Mario

9 comentarios:

  1. Respetado, admirado y amigo don Mario,

    Me halaga Vd., y mucho, citándome en su artículo y enlazándolo con mi espacio. Tenga en cuenta que si yo lo espoleo, es porque sus escritos son de lo más interesante y más divertido que hay en este mundo nuestro, que está lleno de personas que son lo contrario de Vd., es decir, aburridas, ignorantes, sin sentido del humor y la ironía, y, lo que es peor, sin respeto alguno por la Lengua.

    Vd. nos ha acostumbrado a que le leamos y ya no puede permitirse el lujo de dejarnos a media faena, porque eso sería como una especie de coitus interruptus, abominable, no la expresión, sino la práctica.

    Vd. tiene mucha ventaja sobre todos nosotros, y también sobre ellas, sus admiradoras, porque Vd.es capaz de sacar todo un tratado de la más nimia cuestión. Tenga Vd. en cuenta que yo lo considero un Maestro (admítame la mayúscula) de los de verdad.

    Interesantísimo el juego de palabras que hace Vd. entre ceja, la de los ojos, y ceja, del verbo cejar, y también esa anotación sobre la diferencia entre los y las editoriales. En este mundo tan analfabeto de ahora hacen falta muchas personas como Vd., que no cejen de poner las cosas en su sitio, que no es precisamente entre ceja y ceja. ¿O sí?

    Vd. me dijo una vez que me abstuviera de hacer correcciones a sus comentaristas, para no ahuyentarlos, y sobretodo ahuyentarlas de su foro, pero no me advirtió nada con respecto a los posibles, aunque poco probables, deslices de Vd. mismo. Pues, siendo así las cosas, ¡por los santos del Cielo y por las vírgenes de la Tierra, que ya no sé si queda alguna!, haga Vd. el favor de quitar la tilde que hay en mí persona, porque sabe Vd. perfectamente que no ha lugar a ella. ¡Coño con don Mario! Llego a sospechar que la ha puesto Vd. a propósito, para experimentar lo que tardaba yo en soltarle un puyazo.

    Y a ver si un día de éstos, su Sr. sobrino da la cara y nos saluda a todos, y a todas, directamente.

    Reciba, como siempre, don Mario, todos mis respetos, mi admiración y mi afecto.

    Buenas noches.

    Don Antonio

    ResponderEliminar
  2. En El viaje del elefante, el rey Juan III de Portugal se queja de los nombres raros. Por ejemplo, Subro (cornaca del elefante), ¿qué nombre era ese para un ser humano?, y en todo caso, si ese ser humano estaba en Portugal qué menos que llamarse Joaquín, aunque fuese cornaca. Así reflexionaba su majestad, según Saramago.
    Pues eso, que no se llamen de esa manera tan impronunciable, joer, y así no erramos los demás al escribirlo, y si se vive en España qué menos que llamarse José García, por ejemplo.
    Gracias por su post aclaratorio, don Mario, estos periodistas... en fin, que me pase a mí que soy de pueblo, pero a ellos que viven de la palabra, ya sea escrita o hablada, no tiene perdón.
    Y aunque sé que también ha sido un desliz el suyo porque a mí me pasa mucho, que se me van los dedos a la tilde con las prisas, creo que ese "sobre mí persona", tal "mi" no lleva tilde en este caso, ¿o estoy equivocada? Sólo se acentua cuando es pronombre personal y no adjetivo posesivo (me está usted haciendo repasar todo el temario de la EGB, cosa que se agradece).
    Muy buenas noches.
    El patio.

    ResponderEliminar
  3. Tienen santa razón, señores. Quise acentuar tanto ese 'mi' que se me escapó la traicionera tilde. No tengo perdón. Proceso a corregir el salchucho.

    Buenas noches y gracias por sus amables palabras,
    Mario

    ResponderEliminar
  4. Podría parecer que no disfruto también yo de sus incomparables comentarios, pero ya sabe que no soy de manifestar mucho mis sentimientos; no vea en ello reprobación ni censura de ningún tipo hacia su persona, al contrario, estimado Antonio.

    Me ha dado que pensar su expresión puyazo y ése será el tema de mi próximo artículo.

    Buenas noches,
    Mario

    ResponderEliminar
  5. Sra. El Patio, amiga mía,

    Ya que ha tocado Vd. el tema de los nombres, me voy a dilatar en ello. Yo, que me igualo a Vd. en ser también de pueblo, con cierta ventaja de altura geológica, porque el mío es el más alto de nuestra Piel de Toro, al decir del geógrafo Griego Estrabón, tengo un nombre bastante corriente y sencillo, pero lo que no entiendo es cómo y por qué una digna dama, con todas las cualidades que Vd. me permita, porque yo se las otorgo todas, puede adoptar un pseudónimo (Sí, don Mario, pongo la p inicial, además de porque me da la gana, por respeto a su etimología), pues eso, puede adoptar un pseudónimo de género diferente al suyo natural, porque, según mis limitados conocimientos al respecto, El Patio -y lo pongo con mayúscula para realzar su categoría-, es de género masculino. No quisiera que acabase el año con esa deficiencia en mis conocimientos.

    Me encanta su forma de escribir y de expresarse, Sra. El Patio.

    Que pase Vd. un buen día.

    Don Antonio


    §§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§

    Don Mario,

    Me halaga enormemente que haya Vd. tenido en cuenta mi sugerencia, y es de agradecer la rapidez con la que lo ha hecho. No se preocupe Vd. por expresar o dejar de expresar sus sentimientos. Vd., y yo también, hemos llegado a una etapa de la vida, en la que nos podemos permitir el lujo de ser como nos dé la gana, y de escribir lo que consideremos oportuno, o, si lo prefiere en lenguaje más directo y coloquial, como nos salga de los cojones.

    Me encanta que prepare Vd. un artículo sobre puyazo, pero no tenga prisas. Tómese Vd. su tiempo, que la vida hay que tomársela con calma. Eso beneficia a la salud y es el mejor relajante.

    Que tenga Vd. un buen día, estimado don Mario.

    Don Antonio

    ResponderEliminar
  6. Estimado Don Antonio (ese Don usted ya sabe por qué), agradezco los halagos que me dedica, sinceramente no creo merecerlos.
    Está usted en lo cierto en cuanto a sus conocimientos, El patio es masculino singular. El patio de mi casa sigue siendo masculino y singular pero formando grupo nominal con un adjetivo posesivo acompañando a otro sustantivo, ést femenino, casa, mi casa.
    Sin duda recordará aquella canción tan coreada en los patios de recreo de nuestras infancias no tan lejanas, pero lo suficiente como para que incluso el eco haya enmudecido: El patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja como los demás, agáchate y vuélvete a agachar...
    Pues así comenzó mi andadura en la blogosfera, con un blog demasiado intimista, cuyos post tenían como protagonistas a aquella particularidad del patio de mi casa, de sus moradores, de sus vidas, de sus muertes, y de todo cuanto se me venía escribir porque así lo sentía. La firma de cada post era El patio de mi casa, que acortaba en el simple El patio cuando comentaba en otros blogs, porque dicha firma era demasiado larga. Y hasta el día de hoy.
    Espero haber colmado su curiosidad y, si me lo permite, yo seguiré firmando con el masculino El patio (de mi casa) que no es otra cosa que yo misma.
    Un saludo a usted, y perdón a don Mario por hacer uso de su espacio para dar explicaciones.
    Buenas tardes y feliz fin de semana.
    El patio.

    ResponderEliminar
  7. Estimada Sra. El Patio,

    Quedo totalmente satisfecho con su excelente explicación. Ahora está todo claro. Y pienso yo: si Vd., en el ejercicio de su profesión, les da a sus pacientes unas explicaciones tan bien formuladas y tan transparentes como la que me ha dado a mí, estoy seguro de que todo el que, o la que, entre en su consulta con alguna afectación de lo que sea, si le hace caso a sus consejos, al cabo de muy poco estará rebosante de salud.

    Le reitero todos mis respetos y le deseo un feliz descanso, previa cena por supuesto, y, si puede ser, con una excelente tortilla española.

    Lo mismo le deseo a Vd., don Mario.

    Don Antonio

    ResponderEliminar
  8. Señor Molinar, aplíquese aquello de la corrección en el escribir y revise sus textos: "que me indignado". Ponga el auxiliar donde crea oportuno.

    Igualmente, don Antonio Martín: "si le hace caso a sus consejos". Revise de arriba abajo su caso (gramatical).

    Quede en salud

    ResponderEliminar
  9. Pues tiene usted razón.

    Buenos días,
    Mario

    ResponderEliminar