domingo, 24 de enero de 2010

Agua y aguas

No sé si me repito porque a mi edad, y con esta cabeza, no tengo claro si ya escribí o no escribí sobre tal asunto. Por suerte, cuento con lectores atentos y sagaces que no tendrán reparo en darme un toque de atención si cayera en ese bucle temático. Saludo, por cierto, a los nuevos compañeros que se suman con sus comentarios a esta humilde bitácora de neófito internauta.

Bien. Hoy quería escribir, siempre azuzado por la prensa y sus dislates, sobre la diferencia entre hacer agua y romper aguas. Como todo el mundo sabe, la expresión 'romper aguas' hace referencia a ese momento tenso en que la mujer embarazada sabe que la cosa va en serio y que, en efecto, el bebé ya está al caer, nunca mejor dicho. 'Hacer agua', en cambio, es un término del universo naútico que viene a decirnos que la embarcación corre serio riesgo de hundimiento, pues por algún boquete entra el líquido elemento, dando al traste con la milagrosa fuerza del empuje.

Dos conceptos claros pero que, a veces, con las prisas y la ignorancia conjuradas, dan lugar a un triste engendro: 'Hacer aguas'.

MAL. Es hacer agua. Y romper aguas.

Buenas noches,
Mario