domingo, 24 de enero de 2010

Agua y aguas

No sé si me repito porque a mi edad, y con esta cabeza, no tengo claro si ya escribí o no escribí sobre tal asunto. Por suerte, cuento con lectores atentos y sagaces que no tendrán reparo en darme un toque de atención si cayera en ese bucle temático. Saludo, por cierto, a los nuevos compañeros que se suman con sus comentarios a esta humilde bitácora de neófito internauta.

Bien. Hoy quería escribir, siempre azuzado por la prensa y sus dislates, sobre la diferencia entre hacer agua y romper aguas. Como todo el mundo sabe, la expresión 'romper aguas' hace referencia a ese momento tenso en que la mujer embarazada sabe que la cosa va en serio y que, en efecto, el bebé ya está al caer, nunca mejor dicho. 'Hacer agua', en cambio, es un término del universo naútico que viene a decirnos que la embarcación corre serio riesgo de hundimiento, pues por algún boquete entra el líquido elemento, dando al traste con la milagrosa fuerza del empuje.

Dos conceptos claros pero que, a veces, con las prisas y la ignorancia conjuradas, dan lugar a un triste engendro: 'Hacer aguas'.

MAL. Es hacer agua. Y romper aguas.

Buenas noches,
Mario

12 comentarios:

  1. ¡Uf! Menos mal que puso la foto del barquito y no de lo otro...
    Un cordial saludo D. Mario.

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  2. Si no mareásemos tanto la perdiz, con un simple naufragó estaría todo arreglado. No es así en sustituir romper aguas por parir, sería incorrecto, ya que el parto es un proceso largo que se inicia con la rotura de la bolsa amniótica (romper aguas) que anuncia la inminencia del proceso dilatación (fase de dilatación), con la consecución de la expulsión del feto (fase expulsiva) y, por último, se considera alumbramiento a la etapa final en donde se desprende y expulsa la placenta.
    Yo, sin lugar a duda, caería en el error de "hacer aguas".

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  3. Me lo corrigió a mí, don Mario. Ahora , bien aprendida, sólo "hago agua"...
    Un saludo!

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  4. Ya decía yo que me sonaba de algo, doña Carmen. Qué atenta (en los dos sentidos de la palabra) es usted.

    Buenas tardes,
    Mario

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  5. Amigo y respetado don Mario,

    Ayer, por la tarde, yo tuve la osadía de pegarle un puyazo, o un pullazo, que, ¡válgame Dios!, no sé a ciencia cierta cómo debe decirse, al comunicarle en mi comentario a su anterior artículo que nos tenía abandonados, porque Vd. llevaba bastante tiempo sin abrir boca, y Vd., como si en ese momento estuviese rompiendo aguas, a las dos horas nos regaló este artículo tan sabroso, el que ahora estoy comentando.

    Me dio la sensación de que Vd. estaba entonces rompiendo aguas y, por fin, nos parió un buen artículo, que me tiene en ascuas todo el día: como si yo también estuviese ahora rompiendo aguas, sin acabar de romperlas, y sin finalizar esa descripción tan científica y exacta que nos ha proporcionado nuestra común amiga El Patio. Y es que yo, como si fuese un discípulo de Sócrates estoy como preñado del comentario que tengo que hacerle, pero no acabo de parirlo, y es por eso que todavía me encuentro en este estado de romper aguas, pero anclado en él, sin que termine el proceso.

    Éste es el motivo por el que en este comentario creo que estoy haciendo agua, porque no acabo de perfilarlo, y puede darse el caso de que mi intento naufrague del todo y no acabe de romper aguas, es decir, que no dé a luz el tan merecido comentario que Vd. con toda seguridad espera de mí, pero no pierda la esperanza, que yo soy terco como una mula, y, al final, romperé aguas del todo, y pariré lo que sea, un comentario que merezca estar en su predio.

    Y ello tendrá, seguramente, mucho mérito, porque de todos es conocida la incapacidad de las mulas para quedarse preñadas, y, consiguientemente, para romper aguas.

    Sirvan estas palabras para que no dé la impresión de que esta vez he hecho agua y me he quedado con la boquita cerrada.

    Buenas noches.

    Don Antonio

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  6. Estimado amigo *Don Antonio,

    Mil gracias por su comentario, como siempre a la altura o más de las expectativas.

    Póngame a los pies de su señora.
    Cordialmente,

    Mario

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  7. Amigo y respetado don Mario,

    He hecho llegar a mi señora su elegante saludo, porque Vd. es todo un Caballero, con unas formas exquisitas.

    No obstante, le comunico que mi señora no va a permitir que Vd. se ponga a sus pies, porque ella también sabe estar en su sitio, y lo que va a hacer, si se da el caso, es saludarlo cordialmente, de frente a frente, e invitarlo a tomar un café, o a comer, mientras quedaría boquiabierta por las sabias palabras que sin duda saldrían de su boca, la de Vd.

    Que tenga Vd. un buen y merecido descanso.

    Buenas noches.

    Don Antonio

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  8. Muy buenas estas conversaciones de ruptura acuática en singular o en plural. A propósito de lo que comentaba alguien de no emplear las perífrasis y decir simplemente "naufragar", estoy muy de acuerdo. Hay personas que creen que por alargar las palabras tienen más cultura o qué sé yo... Los análisis se vuelven analíticas; el clima, climatología; en lugar de ver un vídeo se "visiona", los provlemas devienen problemáticas, las listas se vuelven listados; los alumnos y profesores, alumnado y profesorado. Este mal está muy arraigado en los Institutos de Enseñanza Secundaria, donde las programaciones son diseños curriculares; los recreos, segmentos de ocio; los discapacitados mentales, alumnos con diversidad funcional; los superdotados, alumnos intelectualmente avanzados (no se les hace justicia); la Geología es la ciencia de la Tierra; el Dibujo, Educación Plástica y Visual;... Et caetera.
    VALETE.

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  9. Amiga Euterpe y amigo don Mario (Cito primero a la Señorita o Señora, por cuestión de Cortesía),

    Es éste un predio, como lo define don Mario, en el que intervienen lectores de alto nivel cultural y eximia sensibilidad. Aquí la Sabiduría y la sensatez abundan por todas partes. Quedo ahora maravillado, una vez más, por la pertinente intervención de nuestra común amiga ya, Euterpe, que, como la que no quiere la cosa, y sin pretensiones de sobresalir, nos cita, así de pasada, nada menos que al gran poeta Romano Horacio, quien, en eu Ars Poetica (335-6), dice:

    Quidquid praecipies, esto breuis, ut cito dicta
    percipiant animi dociles teneantque fideles.

    En cualquier cosa que enseñes, sé breve, para que rápidamente perciban tus palabras las almas dóciles y las retengan con fidelidad.

    Y es que tiene ella más razón que un Santo. No debemos caer en la tentación de alargar excesivamente el tempo de nuestro discurso, porque la Lengua, como todo el mundo sabe, se rige por la Ley de la Economía Lingüística, que, dicho en Castellano paladino, significa, la Ley del mínimo esfuerzo.

    Además, ella nos introduce acertados latinismos que a mí me gustan, porque es lo mío:

    VALETE: Que literalmente significa que tengáis buena salud
    y
    Et caetera (también et cetera): y las restantes cosas.

    Y ahora os explico una anécdota: teníamos hace unos años en mi Centro a un grupo de ESO que reunía el mayor porcentaje de analfabetos, ignorantes, cazurros, zopencos, insoportables, maleducados, et cetera, que he visto en mi vida profesional. Los Profesores y las Profesoras nos solíamos referir a ellos con una sola palabra de las que acabo de citar. Tras una larga reunión del Equipo Docente, con abundancia de Pedagogos y Pedagogas, recibimos todos instrucciones radicales de referirnos a ellos con la perífrasis siguiente: el grupo que tiene un potencial grande.

    El tiempo demostró que, al cabo de dos años, no había en todo el Centro Escolar dios que aguantase sus impertinencias y su ignorancia, las de los citados alumnos.

    ¡Coño con el maldito potencial!

    Buenas tardes.

    Don Antonio

    PS.: Perdonen Vds. mi abuso de las Mayúsculas: es que forma parte de mi potencial.

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  10. ¡Oh, Antonio, cuánto me he reído con tu comentario! Ah, vayamos más despacio: espero que usted, don Antonio, en atención a nuestro contacto previo y a la confianza que a mi juicio existe entre ambos, me permita tutearlo.
    Quien quiera puede escuchar hoy en mi blog un programa dedicado a solistas del coro de niños de Tölz.
    Agradecida por sus atenciones y su exquisito sentido del humor quedo
    Vuestra humilde servidora.

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  11. Vamos a ver, Sra. Euterpe,

    No tengo ningún inconveniente en que me tutee Vd., pero tampoco me gusta hacer discriminaciones, aún a sabiendas de que sus encantos, los de Vd., Sra. Euterpe, Musa del Parnaso, harían con toda seguridad que yo me pusiera a sus pies, pero tiene Vd. que tener en cuenta que ésta no es mi casa, es la casa de don Mario, eximio Lingüista, y aquí hay unas normas de comportamiento bien establecidas.

    Y otra cosa: yo le he exigido a don Mario que me trate de Don, así con mayúscula, aún a sabiendas de que eso no es normativamente ortodoxo, porque, como bien dijo él en su día, el Don con mayúscula se utiliza con quienes tienen sangre azul, y yo le contesté que la mía, que es roja, no es de menos categoría que la de ellos, de los que la tienen azul.

    Entonces, si yo le insinúo a don Mario a que me trate de Don, y a Vd. le insto a que me trate de , habría una discriminación, y, como todo el mundo sabe, yo estoy en contra de todas las discriminaciones, sea de las que sea.

    Y, como estamos ahora hablando de potenciales y demás vehemencias al respecto, porque el potencial es una vehemencia, lo mismo que lo podría ser un plan o adaptación curricular, yo le afirmo desde aquí que eso que parece una manía mía, lo del tratamiento del Don, en realidad no lo es, sino que forma parte de mi potencial curricular y de mis necesidades de adaptación a las Necesidades del Sistema en general.

    Tenga Vd., Sra. Euterpe, y Vd., don Mario, buenas tardes.

    Don Antonio

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  12. Buenos días, Don Mario;
    La casualidad ha querido que topara con su blog, y qué mejor modo de encontrar algo que uno busca. Me alegra atinar con un sitio donde el hablar y escribir con corrección importa, a Vd y a sus lectores.
    Me gustaría animarle a que siguiera escribiendo con el tono que he podido disfrutar en los mensajes leídos.
    Atentamente, un saludo.

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