jueves, 25 de febrero de 2010

Lo mismo está mal

"En Haití empiezan a brotar negocios que lo mismo venden electricidad para móviles que botes de leche concentrada".

Leído en El País. A mí me ha sonado a rayos; me suena a rayos en el lenguaje coloquial, como para no hacerlo en el escrito, en el periodístico. No sé a ustedes. Desarrollaré esta idea más adelante, ahora tengo que ir a hacerme unos análisis (de sangre).

Buenos días,

Mario

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Ya he vuelto. Estoy un poco mareado, así que no me detendré en siseantes argumentaciones. 'Lo mismo' es un vulgarismo, perdón por la rima interna, como una catedral. Y los vulgarismos, en prensa, justitos. Menos aún, en un subtítulo. 'Lo mismo' es una contracción que ha creado el lenguaje oral en aras de una economía lingüística. Pero no es correcto, no y no. ¿Por qué no? No tiene concordancia, para empezar. Es un injerto, un anacoluto, un bodrio.

Les dejo, dispénsenme.

Buenos días otra vez,

Mario

lunes, 15 de febrero de 2010

Plausible no es posible

No sé qué diantre (mejor que diantres) pasa con esta palabra, que no hay quien la oiga bien dicha. Más de algún petimetre considera que este adjetivo es una versión culta, esnob, chic, distinguida, interesante, encantadora del término posible.

-¿Qué tal la entrevista de trabajo? ¿Le contratarán?
-Lo veo plausible, ciertamente.*

*Quiso decir posible.

A menudo, ay, santa paciencia jobiana, asistimos a este tipo de tontadas lingüísticas, en boca de sujetos a los que habría que dar algún que otro correctivo. Un tomo del DRAE tirado con saña al cogote, se me ocurre, como poco. Huelga decir, o no huelga tanto, que plausible no significa posible, sino:

1. adj. Digno o merecedor de aplauso.

2. adj. Atendible, admisible, recomendable. Hubo para ello motivos plausibles.



Entiendo que es posible meterse esta leccioncita en la mollera. Será plausible si todo el mundo lo hace.

Buenos días,
Mario