martes, 13 de julio de 2010

Las plazas son minúsculas

Durante el comienzo del estío, me distraigo viendo los encierros de los Sanfermines de Pamplona. Como soy de mal dormir, a esas horas ya he cumplido con mi ración diaria de crucigramas, he alimentado a un jilguero que me acaba de regalar mi sobrino y he quitado el polvo a las obras completas de Gracián. Hoy, leyendo la prensa electrónica, he dado con un titular de estos que me horrorizan. La alcadesa de Pamplona, una mujer que me parece cursi hasta decir basta (Baroja ya decía que Pamplona era cursi, aparatosa, cursi y clerical, y perdón por el pleonasmo), dice que bajó a celebrar el gol (de Iniesta) a la Plaza del Castillo. Ella, cursi o no, ha dicho plaza, no Plaza, pero el redactor, otro cateto mal pagado, ha puesto Plaza. La susodicha plaza tendrá su novela y todo, Plaza del Castillo, escrita por el padre, si no me equivoco, de ese impresentable de Intereconomía que llamó "zorra" y "guarra" a una política catalana por unos temas de divulgación de tipo sexual.

Me enrollo. Las plazas, calles, avenidas, costanillas, cuestas, pasajes, pasadizos, calzadas y carreteras varias van siempre con minúscula. Son nombres comunes, la mayúscula la pondremos después. Ejemplo:

Estoy en la calle Serrano.

No es tan difícil, ¿no?



lunes, 5 de julio de 2010

Es Sanfermines

Leo con la poca indignación que aún me queda un artículo sobre los Sanfermines, festejos en mi opinión propios de mamarrachos más que de personas. Que una cosa es emborracharse, y otra hacerlo con gracia, y la fiesta pamplonica dista mucho de tener una virtud en vías de extinción: la elegancia.

Bien. El artículo de ABC bascula entre los sanfermines y los San Fermines. ¿En qué quedamos? Contradecir el libro de estilo de uno mismo, aunque sea errado, es ya el colmo. Son Sanfermines, señor redactor, como las Navidades. Con mayúscula y todo junto. ¿Por qué? Porque lo dice Mario Moliner, y a tomar viento.

Y, además, tengo razón.