Ignoro si escribí ya sobre este tema; la señora El Patio, más atenta y con la cabeza más fresca que yo, podrá darme un toque de atención si incurro en la repetición. No obstante, no está de más insistir en ciertos temas, así que si algún asunto se me cuela por partida doble, como ocurrió con aquello de las digresiones, no pasa absolutamente nada. Al contrario. Prefiero siete pelucas a calvo, y tres tazas a ninguna, por mencionar a nuestro vasto acervo popular.
El tema de hoy alude a la delicada expresión cuando menos, que numeros castellanoparlantes confunden con la errónea cuanto menos. El otro día, leyendo una página de El Mundo (que es diario ponzoñoso y mistificador que intento no leer jamás, pero que no tuve más remedio que ojear, y hojear, por ser el único periódico que encontré en El Comercial), me topé con un artículo de una tal Elena Serrano (grabé a fuego en mi saturada memoria el nombre de la desdichada redactora) que caía en tan nefando error.
Aquel espectáculo era, cuanto menos, bochornoso.
Algo así venía a decir la redactora, intuyo que becaria, cuando en realidad quería decir:
Aquel espectáculo era, cuando menos, bochornoso.
El adverbio cuanto, en la construcción cuanto menos / cuanto más, se aplica, pero en otros casos. Me viene a la mente una canción de uno que era pariente de El Fary, creo que hijo, que decía:
Y cuanto más acelero (más calentito me pongo)...
La canción, si bien algo vulgar, estaba correctamente construida. No nos pongamos calentitos y escribamos con rigor, si no es mucho pedir.
Buenas tardes,
Mario
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No me entero (usted me perdonará esta ambivalencia entre la capacidad de mi memoria y mi tropeza de entendimiento), pero le pongo un ejemplo (que parece haber intuido mi errata con su entrada, querido maestro) y si me lo corrige me enteraré mejor.
ResponderSuprimirHe puesto: nunca quise estudiar enfermería, cuánto menos medicina.
¿Sería, pues, nunca quise estudiar enfermería, cuando menos, medicina? No le cojo yo el sentido a la cosa, pero ya sabe, a veces tengo tales sin sentidos que hasta yo misma me sorprendo de mi necedad.
Y no, sobre esto no había escrito nada, porque a mí siempre me aparece la duda con tal expresión que suelo resolver dando un rodeo, y a veces he estado tentada de proponerle tal cuestión, pero como es usted como el Guadiana, aparece y desaparece sin dejar rastro y suele guardar un sepulcral silencio, pues eso, ni me he atrevido a chistar.
Reciba usted un saludo y le deseo buena tarde.
Estimada señora,
ResponderSuprimirEsa frase que usted propone no la había oído yo nunca.
Me temo que no la podré ayudar.
Buenas tardes,
Mario
Me deja perpleja, don Mario. Creo, pues, que debe de ser una expresión de esas de pueblo, seguramente mal construida y sin sentido.
ResponderSuprimirVamos a ver, en mi pueblo se dice, por ejemplo, si no hay flores en la tumba de un matrimonoo fallecido (sitúese), criticando a los hijos:
"Si no los miraban en vida, cuánto menos, muertos", bueno, en realidad dicen "si no los miraban en vida, antinimás, (así, de corrido) muertos". Viene a ser lo mismo que "No pretendí estudiar enfermería, cuánto menos, medicina".
Sí, empiezo a pensar que debe ser un localismo de un pueblo de La Mancha.
En fin, ante la duda y la rareza de la expresión, ya di un rodeo.
Gracias y muy buenas tardes.
Amigo don Mario,
ResponderSuprimirEs todo un placer verlo a Vd. de nuevo por aquí, saliendo nuevamente (permítame la redundancia) como el Guadiana, al decir de nuestra común amiga El Patio. Tenga Vd. por seguro que, cuanto más escribe Vd., más aprendemos todos, y, cuando uno ve que en su foro hay algo nuevo, es entonces cuando uno se alegra realmente.
Teniendo en cuenta sus sabias instrucciones, yo he redactado un comentario para la Señora Doña El Patio, que le transcribo a continuación. Espero que sus dardos correctores, los de Vd., don Mario, no sean demasiados.
Reciba un cordial abrazo y mis mejores deseos
Don Antonio
Amiga Señora Doña El Patio,
Voy a contestar a su alegato, el que acaba de publicar en su foro, teniendo en cuenta que ya he leído su comentario en el blog de don Mario.
En primer lugar, Vd. no tiene por qué corregirse a sí misma, ni plantearse dudas sobre su forma de escribir, porque la frase
Nunca fue mi intención estudiar enfermería, mucho menos medicina.
es formalmente perfecta.
Por lo que se refiere a sus dudas sobre su actividad diaria, tengo que decirle que cuanto más pienso en su forma de ser y actuar, más convencido estoy de que su cambio de profesión, a Literatura o Arte, sería, cuando menos, una decisión que lamentarían sus pacientes. Y no es porque Vd. carezca de cualidades para el Arte o La Literatura, sino porque todos, cuando menos, somos casi un poco egoístas, y preferimos a los, y las, buenos profesionales de la Medicina, y, cuanto mejores sean, pues mejor para todos los que acudimos a sus consultas.
Vd. sabe, como todo el mundo, que cuanto más se dedica uno a una actividad, menos se puede dedicar a las demás, y más cuando uno ejerce la tal actividad de forma eficaz y más que eficaz y eficiente.
Haga Vd. lo que crea conveniente, porque Vd. está, cuando menos, todavía en edad de merecer y de cambiar a lo que le apetezca, pero, si Vd. toma tal decisión, nos va a dejar a más de uno, cuando menos, como huérfanos de una buena enfermera.
No me creo yo en la capacidad de dar consejos a nadie, tanto menos cuanto que yo no soy nadie para estos quehaceres, pero, cuando leo alguna opinión suya sobre Medicina, me entra como una bocanada de aire fresco y saludable, y eso tanto más cuanto más leo y medito lo que Vd. escribe.
Respecto a la opinión que manifiesta en mi espacio sobre el Epigrama de Marcial, referido a los otros, no puedo menos que estar en total acuerdo con Vd. No podría ser de otra forma, tanto más, cuando más admiro su sensatez y su sentido común, cuando menos por lo que veo escrito por Vd., porque, como bien sabe Vd., no tengo el placer de conocerla personalmente, aunque alguna idea me hago, tanto más cuanto que nuestra relación cibernética es bastante fluida.
Reciba un buen abrazo, y que pase un buen fin de semana, tanto más, cuanto más se lo merece.
Don Antonio
Cuando menos, me he enterado. Que no es poco...
ResponderSuprimirY persiste mi admiración por los tres insignes, que saben y enseñan, y ayudan a aprender
Yo querría una clase presencial, y trabajar de verdad, Si alguno se anima que monte unos buenos cursos y yo me apunto
Amiga Carmen,
ResponderSuprimirTe sigo leyendo, aunque, por pereza, no suelo comentar tus exquisitas y sanas explicaciones. Muchas gracias por la parte que me corresponde en el comentario que haces. Lo de Las Clases Presenciales es una buena idea, pero creo que, si fueran las tuyas, todos, o yo por lo menos, podemos salir muy beneficiados. Ya tienes la idea. Ahora te falta solamente ponerlas a nuestro alcance. Espero que el precio a pagar por las mismas, al tratarse de admiradores tuyos incondicionales, no sea excesivo.
Y Vd., don Mario, a ver si se despierta de ese letargo que lo tiene adormecido, y nos algvra la vida con sus sabrosos comentarios.
Un abrazo para Carmen y otro (diferente) para don Mario.
Don Antonio
Gran blog que he descubierto buscando información sobre la dupla biznieto/bisnieto.
ResponderSuprimirEnhorabuena al autor, que seguro que tiene trabajo para corregir a los periodistas (especialmente a los deportivos, con frases tan utilizadas como "el favoritismo del equipo local", en lugar de "la condición de favorito del equipo local")
Un saludo.
Un saludo de una aficionada a la escritura que agradece toda la ayuda que se le presta para su cometido: narrar.
ResponderSuprimirCon este artículo he confirmado la corrección de una de las expresiones que suelo utilizar "cuando menos". Se oye tantas veces la forma errónea, que se acaba por dudar...
Muchas gracias a ustedes, amigos Israel y Marga, por vuestra visita y comentarios.
ResponderSuprimirBuenas tardes,
Mario
Don Mario,
ResponderSuprimirEn Agosto le envié un comentario, desde New York, después del de Carmen. No lo veo publicado. Me gustaría saber qué ha pasado.
¿No me habrá puesto Vd. la marca del zorro?.
Buenas noches. Es un placer verlo de nuevo por aquí.
Don Antonio
Estimado Don* Antonio,
ResponderSuprimirSubsanado el error, muchas gracias y mis disculpas.
Buenos días y hasta pronto,
Mario
Esto sí que es un hallazgo, don Mario. Me gusta mucho su blog, creo que hoy me pasaré la tarde leyéndolo.
ResponderSuprimirFelicidades.
Gracias, doña Susi.
ResponderSuprimirCreo que me va a gustar este blog...
ResponderSuprimirLe puede a usted el afrancesamiento de su sobrino: ni "cuanto menos" ni "cuando menos". En español, "por lo menos".
ResponderSuprimirSi vales, valeo.
p.s. El Don, con minúscula.
El 'don' con minúscula, siempre, claro.
ResponderSuprimirInteresante aportación, pero puestos a tomar prestado, optemos por el 'cuando menos'.
Buenos días