lunes, 31 de enero de 2011

¿Y la coma?

Me canso de comprobar cómo los autores de narrativa castellana actual se pasan por el arco del triunfo la coma que sigue a todo complemento circunstancial de tiempo.

Me pasó con la recomendable 'Anatomía de un instante', de Javier Cercas, novela que me irritó sobremanera por esa sangrante omisión. Uno se harta de encontrarse frases inexplicablemente huérfanas de comas, como esta (p. 39):

-En el golpe del 23 de febrero se engarzan dos cosas...

Cuando lo correcto es:

-En el golpe del 23 de febrero, se engarzan dos cosas...

Leo ahora un novelón que me ha regalado mi sobrino, 'La última estación', de un joven llamado Use Lahoz, y que me está entreteniendo bastante, por cierto. En la página 181, doy con el mismo error:

-Dos días después de la boda imaginaria Candela Paz esperaba...

Cuando sería mucho más acertado y grato para el lector haber escrito:

-Dos días después de la boda imaginaria, Candela Paz esperaba...


En la primera y errónea frase, se produce un raro efecto al juntarse las palabras imaginaria y Candela, sin la pausa que toda coma trae, dando un respiro al lector. No son pocas las ocasiones en que se cae en graves equívocos por esta omisión de la coma. Estarán conmigo en que la segunda oración es mucho más recomendable y coincidirán conmigo también en invitar a los señores escritores actuales a revisar los manuales de gramática de la enseñanza general básica.

No se coman las comas, por favor.

Buenos días,
Mario