martes, 5 de abril de 2011

Las putas comillas

Perdón por tan vehemente, incluso vulgar, epígrafe, pero es que ya está bien. Llevo sufriendo décadas, en todas las editoriales posibles aunque con especial contumacia las de Seix-Barral y Anagrama, el uso anárquico de las comillas.

Siempre he tenido para mí que, coño, después de ellas va el punto y seguido, y no al revés, pero la tenía como una norma de esas mías, atinada, pero quizá sin el refrendo académico necesario.

Hoy he acudido, mi sobrino mediante, a la Fundéu BBVA, que está haciendo lo que la remolona RAE no ha hecho en siglos, que no es otra cosa que ponerse las pilas, para que me aclararan tan delicado pero relevante asunto. Y esto es lo que he encontrado, una muy valiosísima información:

Sin embargo, cuando un texto entrecomillado acabe en punto, este se escribirá detrás de las comillas de cierre:

Imagen:si.png Juan dijo: «Ya no aguanto más. Necesito unas vacaciones urgentemente». Desde entonces, no he vuelto a verlo.
Imagen:no.png Juan dijo: «Ya no aguanto más. Necesito unas vacaciones urgentemente.». Desde entonces, no he vuelto a verlo.
Imagen:no.png Juan dijo: «Ya no aguanto más. Necesito unas vacaciones urgentemente.» Desde entonces, no he vuelto a verlo.

Estoy harto de ver cómo los editores se pasan por los santos cojones esta norma, que a mí entender deja poco lugar a la ambigüedad. Y leo, precisamente antes de escribir este post, lo siguiente, en 'Bartleby y compañía', que edita Quinteto:

«...sueño en vida y sueño al dormir, que también es vida...»

y tan solo una página después, es decir, falta de criterio absoluta, leo esto:

«La dignidad de la inteligencia reside en reconocer que está limitada y que el universo se encuentra fuera de ella.»

Peor, imposible.